Cocina y negocios

Un blog de Mónica Albirzú

18 de julio de 2012

Comer, beber y redescubrir Rosario

Si hubiera que dividir la ciudad de Rosario en circuitos gastronómicos, donde sin duda también se incluye lo histórico y cultural de la ciudad, según los rosarinos podría distribuirse en tres polos: Avenida Pellegrini, Costanera y Pichincha/Centro.

El primero corresponde a la zona que mejor representa el gusto culinario de los locales: parrillas, pizzerías, choperías y algún pub Irlandés. Se trata de una avenida comercial con establecimientos gastronómicos donde se puede comer carnes a la parrilla, cerveza y picadas: la célebre tabla de milanesa picada, un clásico rosarino o “la especialidad” de la zona: el Carlitos con Ketchup. Los platos son súper abundantes y siempre, siempre, siempre para compartir.

Nombrada hace unos años como Rosario la Capital del Helado Artesanal, en la zona de Av. Pellegrini abundan las heladerías y como con “Leprosos” y  “Canallas”, todos son se la juegan por alguna heladería: Yomo, Río, Esther, entre muchas otras. Cuentan con orgullo que una cadena grande, de las que mandan en Buenos Aires, intentó instalarse en Rosario y no le fue bien. “No pueden competir con nuestro helado”, aseguran los rosarinos.

Claro que en plan turístico por la ciudad el gran atractivo es la costa del Paraná. Una ciudad que, como Buenos Aires había crecido de espaldas al río, y que desde hace un tiempo ha sabido rescatar esos espacios, su costa del Paraná y ha empezado a  desarrollarse, ganando un paisaje del que hoy nadie pone en duda su necesidad y esplendor. Así, desde el Sur, en la zona de Puerto Rosario hasta el Norte, en el Balneario La Florida (próximo al puente Rosario-Victoria) uno se encuentra con una inmensa variedad de emprendimientos gastronómicos de todo tipo. Perfectos para una cerveza  y un carancho (así llaman al picoteo en tablas) o para el más gourmet plato de pescado de río: con la Boga y el Dorado a la cabeza entre los de sabores más exquisitos además del Surubí y el Pacú.

En este recorrido por la costa te encontras con Deck dentro del Náutico de Rosario que encabeza la procesión. También está PK2 (Pecados) en la zona del Parque España con una buena oferta de pescados de río. En la vieja estación ferroviaria Rosario Central se destaca Don Ferro, donde varios galpones ferroviarios fueron recuperados con fines turísticos; y en el Boulevard frente a la costanera está el complejo La casa del Tango, un lugar donde se le rinde tributo al tango y donde  bajo el nombre de Parrilla Los Ilustres, se come parrilla y pescado grillado. Aquí un plato de Boga despinada se consigue por $72 y un Asado para dos por $85. En la carta destaca el corte Mar del Plata, una especialidad rosarina que corresponde al ojo de bife con parte del costillar. Aseguran que es inmejorable.

Siguiendo con rumbo al norte están Río Mío, especializado en cocina a las brasas; Silos Davis, construido en la base de un viejo silo que hoy oficia de museo, el restaurante es está muy bien puesto, con vista al Paraná, con un cartavariada y de cocina rápida. Dock, por su parte es un lujoso restaurante con cocina de autor,  instalado en una súper torre de reciente edificación en la zona de Puerto Norte, a la que todos asocian por su estética con Puerto Madero.

Casi al final de la costanera, justo antes de llegar al Puente Rosario-Victoria, está la zona de La Florida donde resalta un pequeño mercado de pescadores con unos ocho puestos, con abundante pesca de río y muy atractivo para los visitantes. El mercado, recorrido por los chef de la zona para abastecer los restaurantes, ofrece excelentes piezas de pescado: Sábalo, Surubí, Dorado y Boga principalmente. Leo uno de los puesteros que además es pescador asegura que en días de buena pesca “sacamos con la red unas 80 piezas de unos seis kilos aproximadamente”. Los pescados se venden entre los 15 y los 25 pesos el kilo dependiendo de la variedad, y los puesteros se ocupan de limpiar las piezas –vísceras y espinas- y embalarlas con hielo en bolsas térmicas para que los turistas puedan disfrutar en sus casas o en los paradores de la costa del preciado trofeo.

El centro de la Ciudad también reserva sus encantos. Allí nos encontramos con Pichincha, barrio característico y con más historia de Rosario. Ciudad portuaria de peso, tuvo en Pichincha el barrio pobre y marginal que creció en torno al puerto. Cabarets, prostitución y una poderosa mafia, hicieron a la identidad del barrio. Es allí precisamente, donde por el 1900 la Zwi Migdal -mafia judeo-polaca- desarrolló un fuerte negocio con la trata de blancas. Hoy sólo quedan los relatos de esas épocas donde Madame Safó regenteaba uno de los prostíbulos más Glamorosos y reconocido del momento, visitados por la burguesía de la ciudad y donde fluyen las historia sobre “Chicho El Grande”, el Al Capone argentino y su imperio mafioso.

No es de extrañar, entonces que la zona costera del Paraná, fuera por años menospreciada y que todo lo que viniera de allí, incluso sus pescados, fuera visto como algo menor, incluso sucio. Hoy fruto de por lo menos los últimos 20 años de desarrollo, las cosas son bien distintas en Rosario donde recuperaron una costa extensa y generosa.

Pichincha, muestra clara de esta transformación, es en la actualidad el barrio bohemio de Rosario donde uno encuentra salas de Jazz, pubs y cabarets “artísticos”. Conviven en el mismo escenario los comedores que el uso popular bautizó como “Vomitos”. En los Vómitos se hace honor a las 3B: bueno, bonito y barato. Porciones ultra abundantes de comida muy casera y a muy buen precio, donde la gente come hasta que le sale por la orejas. Los conocedores recomiendan dos: Comedor Balcarce (Balcarce y Brown) y Bella Nápoles (Tucumán y San Nicolás).

La recorrida por esta ciudad no puede ni debe esquivar un clásico que todos asocian al escritor Roberto Fontanarrosa. El bar El Cairo, inaugurado en 1943, se hizo famoso por reunir a artistas e intelectuales y quedó inmortalizado en los cuentos del rosarino. Abundan las tablas y pizzas, aunque también se puede disfrutar platos como el “Lomo a la pimienta” o el “Entrecot a los 4 quesos”.  Buena comida rodeada de recuerdos e historia.

Rosario se abre amable al forastero e invita a recorrerla. Un paseo que rescata la gastronomía regional y la convierte poco a poco en el sello distintivo de la ciudad.

4 Comentarios para “Comer, beber y redescubrir Rosario”

  1. monica dice:

    Estimada Monica(…) te felicito por el trabajo que has hecho, la verdad esta genial. !!! Espero que vuelvas a Rosario para seguir cubriendo esta hermosa ciudad, la cual quiero mucho, Quedo a disposicion por cualquier cosa que necesites.-

    Te mando un saludo cordial

    Atte
    Ariel Fernaldez
    Recibido vía mail

  2. monica dice:

    Estimada Mònica,

    Hemos visitado el blog, desde ya muchas gracias por vuestra visita.

    Saludos y a su disposición. Parrilla Los Ilustres

    Mariela Bogado

  3. Daniel dice:

    Hace unos años, con amigos rosarinos, ibamos a la tardecita a La Florida y esperábamos que vengan los pescadores y, ahí mismo, reciensalidos del río, nos vendían lo que quisieramos.Dorados, algún pacú y el que más me gusta, el surubí para hacer milanesas.

    • monica dice:

      Daniel: El pescado fresco, de río o de mar, es una gloria muy poco puesta en valor. Muy bueno tu recuerdo. Saludos.
      Mónica Albirzú

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