Cocina y negocios

Un blog de Mónica Albirzú

23 de agosto de 2016

Iceland: desde zona oeste conquistando paladares

La heladería artesanal esta bien custodiada en Lujan. Iceland que nació en Zona Oeste, lleva casi 20 años en el oficio de las cremas heladas y cuenta ya con 16 locales, cuatro de ellos en la Ciudad de Buenos Aires.
“Nada de polvos, ni concentrados”, aclara el maestro heladero Hernán Caubu, que como perfecto lugarteniente del propietario de Iceland, Diego García, defiende el trabajo que realiza y el resultado sobre el cucurucho.
García y Caubu llevan juntos varios años, ambos trabajaban en con franquicias de heladerías Massera (también lujanense), que se desvaneció por el 1997 cuando amenazaba con cerrar y terminó vendiendo sus acciones. Frente a la crisis, apareció la oportunidad de armar un nuevo proyecto.
Locación, nombre -la premisa era que no fuera italiano, muy habitual en las heladerías locales- y maquinaria fueron el puntapié inicial de Iceland. Más tarde sumaron pastelería para los días fríos, cafetería de Nespresso y las franquicias que terminaron de redondear el proyecto de esta micro-empresa en asenso que en 2013 abrió la primer heladería en Capital.
Hoy elaboran 44 sabores en máquinas con capacidad para fabricar 120 litros cada una. En la primera etapa pasteurizan el helado en crudo a 85ºC y luego le bajan rápidamente la temperatura a 4ºC. De allí pasa al “sembrado” donde se le agregan el chocolate en trozos, el dulce de leche pastelero, las almendras enteras o cubiertas con chocolate, según dicte la receta.
“En Lujan y toda la Zona Oeste Iceland despierta una pasión enorme para la gente. Capital es un mercado mucho más competitivo y desafiante, hay marcas más establecidas, así que para ganar ese mercado estamos tratando de transmitir los valores de la marca”, explica Diego García. Y remarca y subraya el concepto artesanal en el uso de los ingredientes de los helados y la calidad y estacionalidad de las materias primas. “El trabajo con los productos de calidad y de estación es fundamental, al punto de que los higos
que usamos son de Chela, una vecina de aquí cerca que tiene muchas plantas de higo en una hectárea y nos vende toda su producción. Con una caña larga con un ganchillo en la punta los cosecha y prepara los higos en almíbar en una cocina de esas económicas de leña y los hace con quebracho colorado, porque no quiere usar cualquier leña. A veces me da vergüenza contarlo porque parece un verso, pero no”, remata García.
Las gráficas de la marca resaltan este espíritu: “Somos Iceland. Somos reales. Somos Auténticos. Somos familia”, reza la cartelería.
María Laura Miguel, esposa de García, es la maestra pastelera y junto a otras cuatro mujeres elabora la pastelería de los 16 locales. Ministros, budines, alfajores, tortas heladas y cuadrados dulces son algunas de las preparaciones que ofrecen. Los alfajores de nuez con dulce de leche están a la cabeza de los preferidos y preparan unos 400 semanales. También realizan parte de los preparados que lleva la heladería en los sembrados: brownie y chocotorta, entre otras. “Hacemos las cosas igual que se hace en una casa particular pero a escala, usamos recetas caseras, muchas veces tomamos prestadas las de Osvaldo Gross y Maru Botana”, describe María que se formó junto con sus cocineras en el IAG.
Los locales de Iceland se encuentran ubicados en Gran Buenos Aires y Merlo (San Luis). En Capital Federal, hay cuatro en San Telmo, Palermo Soho, Palermo Hollywood y Villa Urquiza. Y aseguran que se vienen nuevos.
Más datos
Iceland: www.icelandhelados.com.ar / www.facebook.com/ICELANDHELADOS

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